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Honduras:
Pueblos Indígenas
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Los
Garífunas De acuerdo a fuentes
históricas, en 1655 naufragaron frente a las costas de la isla
San Vicente dos buques españoles que transportaban esclavos
desde África. Los africanos náufragos se refugiaron
en el terreno montañoso de la isla. Los documentos británicos
que registran el evento, mencionan otro naufragio ocurrido años
mas tarde, en 1675; durante la misma época comenzó la
fuga de esclavos desde las islas vecinas hacia San Vicente, especialmente
desde las plantaciones coloniales de Barbados. San Vicente y Dominica
se convirtieron en territorios neutrales en manos de los caribes.
Los europeos en su afán por consolidarse en la región, continuaron atacando poblados, con frecuencia haciendo cautivos, en su mayoría africanos, que luego eran puestos a trabajar como esclavos. Muchos de los africanos, adoptaron la forma local de vida, tomaron mujeres caribes por esposas y establecieron sus propias familias. Algunas de las costumbres africanas se preservaron y se mezclaron con las costumbres caribes. Como producto de esta unión se origina una población nueva, que comenzó a competir por la tierra y el poder con los caribes.
En 1763, los ingleses comenzaron a llegar a San Vicente en mayores cantidades y durante los años siguientes, emplearon todas las artimañas para lograr que los garífunas cedieran sus tierras fértiles para sembrarlas con caña de azúcar. Intentaron la persuasión, el ardid, la compra y por ultimo los provocaron hasta llegar a la guerra declarada. Los franceses interesados en desplazar a los ingleses de sus dominios en el caribe, simpatizaron con los negros y les ayudaron a librarse de su enemigo en común. En 1775, los ingleses decidieron terminar el conflicto y apropiarse de toda la isla de San Vicente mediante el uso de una mayor fuerza militar. De acuerdo a fuentes históricas, sus propios esclavos les ayudaron a combatir a los caribes negros, pues aceptando el punto de vista de sus amos, tenían un gran temor a los que consideraban gente "primitiva". Hacia el verano de 1796, los franceses se rindieron, pero los negros caribes continuaron la lucha. Los ingleses quemaron sus casas, sus canoas y sus siembras; entonces los caribes, enfermos y casi muertos de hambre, también se rindieron. Un total de 4644, entre hombres, mujeres y niños, fueron capturados y enviados a la isla de Balliceau hasta que se decidiera su destino. Mientras estuvieron allí, bajo precarias condiciones de vida, más de la mitad murió, probablemente de fiebre amarilla. En abril de 1797, los garífunas fueron expulsados de San Vicente y conducidos en un convoy naval británico hacia la isla de Roatán. Aunque los ingleses los dejaron con provisiones de boca, utensilios, anzuelos y cordeles, esquejes y semillas, debió ser difícil para ellos limpiar la tierra y sembrar antes de que comenzara la estación de lluvias (la época lluviosa comenzaba en aquel entonces entre la ultima semana de abril y la primera de mayo), débil y desmoralizados por la larga travesía los Garifunas pidieron a los españoles que los trasladaran a tierra firme, solicitud que fue atendida el 19 de Mayo de 1797. Con esto adquirieron
los españoles una fuerza de trabajo adicional, pues una vez
que los garífunas se establecieron en Trujillo, los hombres
trabajaron como soldados y pescadores. También desbrozaron
tierras a fin de que las mujeres pudieran sembrar y cosechar alimentos
para el autoconsumo y la venta. De este modo proporcionaron suficientes
alimentos para toda la población europea de la costa, la cual
había estado a punto de morir de inanición, debido a
que no sabían cómo producir alimentos en el trópico
y sus cultivos tradicionales no se adaptaban a los suelos ácidos
de la región. Los misquitos, por ese entonces, llamados también Zambos, que vivían al este de Trujillo en el territorio conocido como la Mosquitia, eran aliados de los ingleses y enemigos declarados de los españoles. Amistosos con los Garífunas, les ofrecieron consejos y ayuda. Hacia 1807, los garífunas tuvieron desacuerdos con el régimen español y muchos de ellos abandonaron Trujillo, estableciendo aldeas en la " costa arriba" hasta la altura del Río Patuca y quizás más allá. Aunque en algunos
relatos históricos se menciona que a la llegada de los garífunas
a Trujillo, el número de éstos ascendía a más
de 3500 miembros, las ultimas investigaciones señalan que fueron
poco más de 2500. En la actualidad es uno de los grupos étnicos
más numerosos que habitan las costas hondureñas. Su
integración en todos los aspectos de la sociedad ha sido exitosa
y su contribución cultural a enriquecido nuestra ya variada
gama cultural. Agradecemos a Dean Milverton por esta información y te sugerimos contactes a Mesoamerican Travel para tu siguiente EcoTour por Honduras. |
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