| <<Guía de Parques y Areas Protegidas - México | |||
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Ecoturismo
en Yucatán Autores: Miguel y Sofía Briones Viajar a Yucatán ha sido una de las más gratas experiencias en nuestras vidas, una aventura llena de sorpresas. Bajar de la ciudad de México hasta un pueblito de pescadores de la costa yucateca llamado Celestún, es descender del altiplano al golfo para encontrarnos con un inmenso mar esmeralda, playas vírgenes, caminos de arena y mucha naturaleza para mirar y disfrutar. Habíamos oído de estos lugares como atractivo para la aventura fotográfica, la pesca deportiva y la observación de pájaros y flores, pero la realidad superó las expectativas. Este es uno de esos espacios que el planeta ofrece para desconectarse del Internet y olvidarse del mundanal ruido. Sin edificios y sin postes de alumbrado, en esta villa el hotel Eco Paraíso Xixim se erige en un punto de partida y de llegada de los visitantes. Llegando nos metimos al mar con el sol poniéndose en el horizonte y de vuelta advertimos una mesa enorme en la arena, una tortuga saliendo del agua y que cruzando las dunas desovó. La acariciamos y cumplido el milagro de la vida, regresó por los caminos que llevan al mar. Una bienvenida singular, inolvidable. Al día siguiente desayunamos el omelette Xixim con camarones, una delicia de la cocina del lugar, mirando las tonalidades de su mar esmeralda y los jardines que en sus alrededores se forman con especies tan exóticas como las orquídeas silvestres, que son sus más de 300 variedades crecen en las tierras de Yucatán. De ahí nos fuimos en excursión a ver el santuario del flamenco rosa, a solo 10 kms. del hotel y en paseo que duró dos horas. Un auténtico espectáculo con estas aves despegando, volando, aterrizando, libres en su habitat y en cantidad increíble. Luego otras aves marinas y otros pájaros en un "ojo de agua" donde nadamos en una especie de manantial de agua dulce y cristalina. El impacto del entorno, tropical y vivificante, estimula el afán por conocer. Nos dirigimos al Palmar, zona donde es permitida la caza de patos y visualizamos desde las alturas de su faro un horizonte de pantanos, selva, palmeras y, particularmente, los "petenes", formaciones características de la región costera en las que sobresalen enormes árboles alrededor de un oasis de agua dulce y en medio de una zona de marismas. Se puede bucear en ellos y eventualmente encontrar aves y animales que acuden en busca de agua. Nos explicaron que la franja de humedales que bordea toda la península forma algunos de los ecosistemas más importantes del mundo por ser refugio de cientos de especies residentes y migratorias, en especial de flamenco rosa, la tortuga carey, el jaguar y el mono araña. Nuestra tercera jornada nos hizo girar hacia los terrenos de la cultura, Consistió en una visita a la zona arqueológica de Oxkintok que está siendo reparada y que le sirvió para advertir el sentido estético y la importancia de la civilización maya. Un breve traslado nos situó en las cuevas de Calcehtok, donde con la ayuda de un guía descendimos a sus pasajes subterráneos y conocimos sus formaciones petrificadas. De estas cavernas, inundadas unas y secas otras, se dice que existen más de mil en la zona. Pero lo más impactante para nosotros fue el recorrido nocturno por la ría para buscar ..¡lagartos! La sensación que produce la selva con sus sonidos y luciérnagas se convierte en una jornada irrepetible. Mientras avanzábamos en la lancha peces fluorescentes nos acompañaban, mientras los pescadores de jaiba y camarón tendían sus redes bajo un cielo plagado de infinitas estrellas. Eso es Celestún para el visitante, reserva de la biosfera, lugar paradisíaco que invita a la aventura y al contacto con la fauna y la flora. Y algo mejor sirvió para culminar nuestro viaje, el saber que a lo largo de sus 378 kms. de litoral, Yucatán inició desde hace una década una cruzada para conservar estos santuarios de vida silvestre y preservar especies que son únicas en la tierra. Palmar, Dzilam, Rio Lagartos, San Felipe, Coloradas y Celestún bien podrían constituir el enorme escenario, el entorno decorado con verdes de hoja y azules de mar, en donde el mexicano del próximo siglo se reencuentre con la naturaleza y con la vida. |
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